¿Estamos preparados para la Singularidad?
La Singularidad, ese punto en el que la inteligencia artificial podría automejorarse indefinidamente hasta superar nuestras capacidades, ya no es solo un argumento de ciencia ficción, sino una posibilidad cada vez más debatida. Aunque promete avances extraordinarios en medicina, educación o sostenibilidad, también plantea enormes dilemas éticos: ¿quién controlará estas inteligencias? ¿Qué pasará si sus objetivos no coinciden con los nuestros? A medida que tecnologías como la AGI se desarrollan, el verdadero reto no es predecir cuándo llegará ese momento, sino cómo nos estamos preparando como sociedad para afrontarlo con responsabilidad, conciencia y sentido humano. La clave está en educarnos, regular y alzar la voz antes de que las máquinas escriban las reglas por nosotros.