El día que aprendí que no basta con hablar bien para comunicarse

El día que aprendí que no basta con hablar bien para comunicarse

Tomar conciencia de que la comunicación efectiva no depende solo de hablar bien, sino de la calidad de la escucha y la presencia desde la que nos relacionamos con los demás. Cuestionar la creencia de que comunicar bien es expresarse con claridad, mostrando que la verdadera comunicación ocurre cuando hay escucha profunda, presencia y conexión emocional. Invitar a revisar desde dónde escuchamos y cómo impacta eso en nuestras relaciones. Narrativa personal con aprendizaje…

Víctor Figueroa
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