El día que me enfadé tanto… que no entendí nada

Explorar el enojo como una emoción legítima y reveladora, invitando a mirarlo con conciencia para transformarlo en aprendizaje en lugar de represión o reacción automática. Normalizar el enojo como emoción humana y útil, desmontando la idea de que es algo negativo en sí mismo. Invitar a observarlo con conciencia para descubrir qué valores, límites o quiebres personales están en juego. Narrativa experiencial con reflexión ontológica, apoyada en citas y preguntas que facilitan…