Wearables y privacidad: ¿cuánta comodidad merece el riesgo?
Los wearables han pasado de ser simples accesorios a convertirse en asistentes inteligentes que monitorizan nuestra salud, optimizan nuestro tiempo y conectan cada aspecto de nuestra vida diaria. Pero este avance conlleva un precio silencioso: nuestra privacidad. A medida que cedemos más datos íntimos a cambio de comodidad, se vuelve urgente preguntarnos quién controla esa información, con qué fines y dónde marcamos el límite. La tecnología no es el problema, sino cómo la utilizamos y qué derechos estamos dispuestos a proteger. En un futuro hiperconectado, el verdadero reto no es detener el progreso, sino asegurarnos de que avance con ética, seguridad y libertad.