¿Quién decide el rumbo de la inteligencia artificial?

En la era de la inteligencia artificial, muchas de las decisiones que afectan nuestras vidas se están tomando sin nuestra participación, en despachos lejanos y por actores con intereses concentrados. Mientras la tecnología avanza a gran velocidad, surgen desigualdades, vacíos éticos, impactos ecológicos y brechas sociales que exigen ser abordados con urgencia. La pregunta ya no es solo qué puede hacer la IA, sino quién decide cómo se usa, con qué límites y con qué propósito. Como ciudadanía, tenemos el derecho —y la responsabilidad— de exigir transparencia, participación y una inteligencia artificial que esté al servicio del bien común, no del poder concentrado. El futuro no debe ser impuesto: debe ser construido entre todos, con justicia, conciencia y sentido.