¿Quién paga la factura de la inteligencia artificial?

Visibilizar el coste energético, material y ambiental oculto del uso cotidiano de la inteligencia artificial, especialmente en aplicaciones generativas de consumo masivo. Invitar a desarrollar una conciencia energética y ética del uso de la IA, desplazando la conversación del “todo es posible” al “qué merece realmente ser generado”.