Compararte en silencio
Mostrar que la envidia rara vez se declara: vive como una conversación interna que compara y juzga en silencio, sostenida por una historia de merecimiento («solo valgo si…») y por el hecho de que comparar protege de sentir directamente el deseo o la tristeza que hay debajo. Poner nombre a la comparación silenciosa (envidia no declarada) y mostrar que no es debilidad moral sino un observador que organiza el mundo en jerarquías. Distinguirla de la admiración y la inspiración…