El propósito no cabe en un algoritmo
En momentos de mayor calma, cuando consigo alejarme un poco del ruido, me gusta reflexionar sobre cómo esta brecha que ya se está produciendo se irá pronunciando cada vez más. Una brecha entre quienes entienden, utilizan y participan activamente en el desarrollo de estas tecnologías, y quienes apenas alcanzan a percibir sus consecuencias. Una brecha entre quienes están diseñando los nuevos mapas del mundo y quienes, sin saberlo del todo, ya están caminando dentro de ellos.